Bernabé, un mentor ejemplar. Caso Tres
Bernabé entrega el manto de liderazgo
Por Ricardo Crespo
«Saulo, o sea Pablo, lleno del Espíritu Santo, clavó los ojos en Elimás y le dijo: “¡Hijo del diablo y enemigo de toda justicia, lleno de todo tipo de engaño y de fraude! ¿Nunca dejarás de torcer los caminos rectos del Señor? Ahora la mano del Señor está contra ti; vas a quedarte ciego y por algún tiempo no podrás ver la luz del sol”» (Hechos 13:9-11 NVI).
Después de enseñar por un año en Antioquía, Bernabé y Saulo fueron comisionados por la iglesia para llevar ayuda a los hermanos en Jerusalén que sufrían una gran hambre. Al cumplir con su servicio, volvieron a Antioquía llevando con ellos a Juan Marcos.
Al regresar, Bernabé y Saulo se integraron a un equipo de cinco profetas y maestros para guiar a la iglesia. Es notable que Lucas puntualiza que, mientras participaban en oración y ayuno, el Espíritu Santo designó a Bernabé y a Saulo para un trabajo especial. El Espíritu Santo también los envió a emprender un viaje que llevaría el Evangelio a través del mundo mediterráneo.
Este viaje ha sido designado como el primer viaje misionero de Pablo, pero hay razones para decir que es el primer viaje misionero del Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo quien escoge a Bernabé y Saulo, y quien les ordena ir a Chipre para comenzar su misión. De nuevo, Lucas añade que tenían a Juan Marcos como su ayudante.
Al final del recorrido por Chipre llegaron a Pafos y se encontraron con un hechicero llamado Elimas. Es en este momento que ocurre un acontecimiento transformador. El gobernador de Pafos mandó llamar a Bernabé y Saulo para escuchar su mensaje. Pero el hechicero trató de impedir la reunión con el gobernador.
Entonces Lucas nos cuenta que Saulo, o sea Pablo, lleno del Espíritu Santo, clavó los ojos en Elimas y le dijo: «¡Hijo del diablo y enemigo de toda justicia, lleno de todo tipo de engaño y de fraude! ¿Nunca dejarás de torcer los caminos rectos del Señor? Ahora la mano del Señor está contra ti; vas a quedarte ciego y por algún tiempo no podrás ver la luz del sol».
Es en esta confrontación donde Lucas documenta el cambio de nombre de Saulo a Pablo. En la cultura hebrea, el cambio de nombre simboliza una transformación en el destino de la persona. Bajo la dirección del Espíritu Santo y concluída la preparación de Saulo, llegó el momento de convertirse en Pablo. Al fin estaba listo para asumir el manto de líder y cumplir con su llamado.
Es importante señalar que Pablo fue impulsado por el Espíritu Santo para confrontar al hechicero. En este encuentro se produjo el traspaso del liderazgo a Saulo, quien se transformó en Pablo. El Espíritu Santo determinó que Pablo estaba preparado para ser una de las personas más influyentes en el crecimiento de la iglesia.
Transcurrieron catorce años desde la conversión de Saulo en el camino a Damasco hasta su encuentro con el hechicero. A lo largo de estos años, Bernabé lo presenta ante los líderes de la iglesia en Jerusalén. Después lo busca en Tarso para que colabore con él en la enseñanza a los nuevos creyentes en Antioquía, hasta que son comisionados para ir juntos a Chipre.
Bernabé nuevamente exhibe tres comportamientos de un mentor al preparar a Pablo para su ministerio. Primero, sirve de modelo en su conducta en Antioquía. Al trabajar codo a codo con Pablo y colaborar como colegas, le ejemplifica la conducta de un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. En contraste con el comportamiento de Saulo en Damasco y Jerusalén, aquí permaneció un año entero sin generar problemas.
Segundo, Bernabé comparte la responsabilidad del liderazgo con Saulo. Lo trata como un colaborador, invitándolo a enseñar juntos durante un año en Antioquía. No lo considera un alumno, a pesar de su estatus como enviado de la iglesia en Jerusalén. Al compartir la enseñanza con Saulo en Antioquía, Bernabé comunica a los creyentes que es una persona de confianza que posee conocimientos valiosos para su edificación.
Tercero, Bernabé da uno de los pasos más difíciles para un líder: ceder el liderazgo. Lucas comunica el traspaso de liderazgo de dos maneras. Primero, hasta el encuentro con el hechicero, Lucas mantiene un orden consistente: Bernabé primero, seguido por Saulo. Por ejemplo, Bernabé y Saulo enseñaron juntos en Antioquía; Bernabé y Saulo fueron comisionados por la iglesia; Bernabé y Saulo partieron hacia Chipre.
Sin embargo, a partir de la confrontación con el hechicero, Lucas cambia el orden de los nombres. En la continuación de su viaje, Pablo es nombrado primero y después Bernabé. La única excepción ocurre durante el concilio de Jerusalén, donde los apóstoles confirman que los creyentes no tienen que regirse por las costumbres religiosas de los judíos. Es Bernabé quien defiende su ministerio ante los gentiles.
El segundo indicador del traspaso es que, a partir de la confrontación con el hechicero, el libro de Los Hechos se centra en el ministerio de Pablo. Lucas ya no inserta más acontecimientos relacionados con los apóstoles y otros líderes como Bernabé. Desde ese momento, Lucas se enfoca sólo en el ministerio de Pablo.
Pablo cumple con su destino, y Bernabé reconoce que debe otorgar el liderazgo. Él comprueba que Saulo está listo porque trabajó a su lado y vio cómo Saulo se transformó en Pablo. Bernabé da un paso atrás cuando Saulo está preparado, no cuando le resulta conveniente o según una agenda predeterminada.
Observó que Pablo estaba listo, así que le cedió la delantera. Al hacer esto, Bernabé, como mentor de Saulo, somete su ego a la dirección del Espíritu Santo y reconoce que su función ya no es la de líder de Pablo. Lucas nos dice que Bernabé continuó acompañando a Pablo, pero ahora bajo su liderazgo.
¿Cómo tenerlos este nuevo año?