Bernabé, mentor ejemplar. Caso Cuarto

Bernabé ofrece una segunda oportunidad

Por Ricardo Crespo 

«Resulta que Bernabé quería llevar con ellos a Juan, a quien llamaban Marcos, pero a Pablo no le pareció prudente llevarlo, porque los había abandonado en Panfilia y no había seguido con ellos en el trabajo. Se produjo entre ellos un conflicto tan serio que acabaron por separarse. Bernabé se llevó a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre» (Hechos 15:37-39 Énfasis añadido).

Algún tiempo después del concilio en Jerusalén, Pablo le propone a Bernabé visitar a los creyentes en las ciudades donde habían predicado durante su primer viaje. Sin embargo, surgió un desacuerdo entre ellos respecto a si debían llevar a Juan Marcos. Bernabé sugiere incluirlo, pero Pablo se opone, ya que los había abandonado en medio de su viaje misionero. 

Lucas nos relata que el desacuerdo fue tan intenso que decidieron separarse. Algunos dirán que Bernabé se equivocó al apartarse de Pablo, ya que el Espíritu Santo bendijo en gran manera la obra de Pablo en ese viaje. Sin embargo, también se puede argumentar que Bernabé estaba justificado en su decisión de comprometerse con Juan Marcos. 

Al abogar por Juan Marcos, Bernabé manifiesta otros tres comportamientos característicos de un mentor. Primero, él perdona la falta de Juan Marcos al abandonarlos en el primer viaje misionero. Al parecer, su deserción fue tan grave que Pablo ya no quería trabajar con él. 

Este abandono debió haberles costado tiempo y recursos para hacer los arreglos necesarios para enviar a Juan Marcos de regreso a su casa en Jerusalén. Pero Bernabé reconoció en Juan Marcos el potencial para ser útil en la obra, hasta el punto de arriesgar su amistad con Pablo. Bernabé confió en que valía la pena apoyar a Juan Marcos. 

Imagina el impacto que el compromiso de Bernabé tuvo en la vida de Juan Marcos; él llegó a ser uno de los cuatro autores de los Evangelios en la Biblia. El perdón que Bernabé le otorgó debió haber sido un gran aliento para Juan Marcos. Ésta es precisamente la función de un mentor.

En segundo lugar, Bernabé le brinda una segunda oportunidad a Juan Marcos. Es interesante notar que Pablo no reconoció que Bernabé había hecho lo mismo con él. Lo respaldó en Jerusalén cuando los líderes lo rechazaron y, años después, lo invitó a enseñar juntos en Antioquía. En esta ocasión, Bernabé no tenía la garantía de que Juan Marcos tendría éxito; sin embargo, como mentor, asumió el riesgo a su favor.

Tercero, Bernabé defiende a Juan Marcos ante la oposición de Pablo. Lo apoya de tal manera que se fractura la amistad y ambos se separan. Al respaldar a Juan Marcos, Bernabé prioriza a la persona por encima de la tarea. En contraste, la prioridad de Pablo era predicar el Evangelio por todo el Imperio Romano con el mayor empeño. Pablo fue fiel a su llamado, mientras que Bernabé se mantuvo fiel a su vocación de ser mentor.

Tiempo después, Pablo, Bernabé y Juan Marcos se reconciliaron. En 1 Corintios 9:6, Pablo se refiere a Bernabé como su colega en la obra. En Colosenses 4:10, Pablo menciona que Juan Marcos lo acompaña en la cárcel, y en 2 Timoteo 4:11, Pablo solicita que le envíen a Juan Marcos porque le es de gran ayuda en su ministerio. 

Después del desacuerdo con Pablo, ya no se sabe más del trabajo de Bernabé. Su enfoque estaba en la persona, no en su propio estatus ni en su sabiduría, lo cual es característico de un mentor. Comenzaba por observar, conocer y entender, sin prejuicios. Reconocía que sus acompañantes podían fallar y no los rechazaba, brindándoles segundas oportunidades. 

La función de Bernabé como mentor no fue la de tomar la delantera, sino equipar a sus acompañantes para que sobresalieran y cumplieran plenamente con su llamado. En el caso de Pablo y Juan Marcos llegaron a ser autores que contribuyeron a la redacción del Nuevo Testamento e influyeron en la transformación del mundo. Su impacto se siente en la historia hasta el día de hoy.


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