Mi foto con Jesucristo
¿Que sería mejor?
Por Luis Felipe Cetina Quijano
No es inusual en la gran Ciudad de México ver filas de cuadras enteras, formadas por personas que esperan ver a su ídolo pasar y sueñan con que se detenga y puedan «sacarse la foto».
Cuando sabemos que vamos a ver o estar cerca del actor o actriz que es el «gran superhéroe» o «la hermosa princesa» de moda, según sea el caso, nos súper arreglamos y si somos menores, pedimos que nos vistan con el atuendo o accesorio que usan en las películas o series para así sentirnos como si fuéramos el personaje en cuestión.
Si es un deportista muy famoso, pedimos que nos compren la playera (en México se le dice así al jersey o camiseta deportiva), o la gorra, raqueta, bat o zapatos deportivos similares a los que usan. Además les pedimos que nos firmen la playera para presumirla por doquier.
Si se trata de un cantante de moda, portamos el vestuario o peinado para parecernos a ellos y además nos llevamos un póster para que, junto a nuestra foto con ellos, quede plasmada su firma con nuestro nombre. Si es algún empresario o influencer exitoso o de reconocimiento internacional subimos la foto de inmediato a nuestras redes sociales.
Te invito a detenerte unos momentos y reflexionar. ¿Si no son los mencionados aquí, con qué otros ídolos te gustaría salir en la foto? ¿Con aquellos que tienen mucho poder económico o político? ¿Con mujeres u hombres muy atractivos? ¿Buscas fotos de tus colecciones de relojes, joyas, ropa, perfumes, armas o autos? O quizá de países o paisajes que has visitado.
Bajo este contexto surge la pregunta: ¿Cuál crees que sería la foto más importante de tu vida? ¿La buscarías de manera proactiva? ¿Sería una foto con Jesucristo?
—¿Con Jesús?, ¿pero cómo? —podrías responder—. No es súper famoso. No está de moda. No usa ropa ni accesorios llamativos. No llama la atención como para presumir la foto en redes sociales.
La realidad es que poco a poco nos hemos apartado y distraído hasta perder la sensatez sobre lo que realmente es valioso: el amor, la humildad, solidaridad, respeto y justicia, entre otros. Hemos perdido el valor de lo que Jesucristo nos ofrece: amor, paz, perdón, esperanza, reconciliación y mucho más.
Pagamos mucho dinero por asistir a eventos deportivos, galas de cine y conciertos para ver a personas que son comunes como nosotros, pero que la publicidad y el maligno han convertido en ídolos.
Los miramos como superiores a cualquiera de nosotros. Son intocables, pero los tenemos presentes en todo momento para imitarlos aunque no tengan los mejores valores o un buen ejemplo.
Pero, ¿qué tanto nos interesa conocer más a Jesucristo y ser seguidores de él? Su vida y sus enseñanzas trascendentales marcaron la historia. ¿Nos motiva el buscar ser humildes y sencillos y no ostentosos? ¿Nos interesa preocuparnos por los demás o sólo enfocarnos en nosotros? ¿Nos convence compartir y repartir de lo que tenemos para ayudar a otros, aunque no sean de nuestra familia?
Si en nuestra vida hoy no nos dimos tiempo para aceptar y reconocer a Jesucristo como Señor y Salvador, no podremos «tomarnos fotos» con él por la eternidad. Él es un héroe real, que nos amó tanto, que tomó nuestro lugar en la cruz y murió por nosotros para poder ser salvos y ofrecernos vivir eternamente.
Demostremos que somos «fans» de Jesucristo sin guardarlo u ocultarlo. Compartamos nuestra postura con los demás. Busquemos todos los días una nueva manera de compartir el amor y la paz de Jesucristo con los demás. Esa será una foto que no se borra, no se oculta y nunca pierde su valor.
¿Que sería mejor?