Malentendidos

Foto por Andrea Hernández

Foto por Andrea Hernández

¿Has experimentado malentendidos en tu vida? ¿Cómo pueden afectarte? ¿Cómo puedes resolverlo?

Por Javier Campos

Hace años Charlie, un joven que servía en la congregación, se quedó a dormir en nuestra casa, pues al día siguiente tenía que estar temprano para apoyar en un evento.

En la mañana, con las carreras propias de un domingo, estaba limpiando mis zapatos con un botecito de cera líquida. Charlie se me acercó.

—¿Me prestas tu cepillo? —pidió.

—¿Ya probaste con esto? 

—No, necesito un cepillo.

—Mira úsalo, te va a dejar bien tus zapatos —volví a insistir.

—Lo que pasa es que lo quiero para el pelo.

Qué bueno que me aclaró para qué necesitaba el cepillo. Porque, al estar limpiando mis zapatos, pensé que él quería también limpiar los suyos. ¿Qué hubiera pasado si él no me hubiera insistido en que lo necesitaba para el pelo y no para sus zapatos? Él se hubiera ido creyendo que yo era un envidioso, y yo que él era un malagradecido.  

¡Cómo dañan los malentendidos las relaciones interpersonales! Principalmente con los más cercanos a nosotros. Lo malo es, que hasta con Dios llegamos a tenerlos.

A veces nuestra percepción incorrecta de Dios, nos impide acercarnos a Él o nos enojamos cuando responde que no a nuestras oraciones. A diferencia de las personas, Dios siempre es el mismo, está abierto a escucharnos y a reafirmar su amor hacia nosotros. Siempre es mejor aclarar las cosas.


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